INEI no mide bien la pobreza en Perú, advierte Comex

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Hace 14 años, la tasa de pobreza alcanzó su nivel máximo en los últimos 19 años, al ascender al 58.7%, mientras que la tasa de pobreza extrema en el mismo año fue del 16.2%. A partir de entonces, año tras año, estas tasas se han ido reduciendo y, en 2016, la primera cayó al 20.8% y la segunda hasta el 3.8%, refiere el último reporte de Comex.

El paralelismo entre el modelo de apertura comercial, aplicado por el Estado peruano durante los últimos años, con esta reducción de la pobreza no es una mera coincidencia refiere el gremio. En efecto, apuntala que el crecimiento económico ininterrumpido ha permitido generar empleo, recursos para las arcas del Gobierno y condiciones para que la pobreza disminuya.

Pero, ¿qué entendemos por “pobreza”? Según el INEI pobre es quien pertenece a una familia cuyo gasto es insuficiente para adquirir una canasta básica de alimentos y servicios, como vivienda, salud, educación, entre otros. En 2016, el valor promedio de esta canasta fue de S/ 328 per cápita mensual.

“En otras palabras, es pobre aquel cuyo gasto es inferior a este monto, y pobre extremo quien ni siquiera puede acceder a la canasta de alimentos, la que tuvo un valor promedio de S/ 176 per cápita mensual”, detalló.

Así, usando la definición anterior, el INEI calcula cuántas personas son pobres en el Perú. Por ejemplo, cuando esta institución mencionó que 264,000 personas dejaron de ser pobres en 2016, se refirió a que dicho número de personas antes gastaban un monto menor a la línea de pobreza, pero durante el año pudieron aumentar su gasto lo suficiente como para sobrepasar dicha línea.

Sin embargo, advierte Comex, este indicador de pobreza tan solo mide la proporción de la población por debajo de la línea de pobreza, es decir, considera pobre tanto a aquella persona cuyo gasto está S/ 1 por debajo del umbral como a aquel individuo cuyo gasto está S/ 100 por debajo del mismo. En concreto: no mide el grado de pobreza, sino que indica cuántas personas ostentan esta condición.

¿Pero todos los pobres son igual de pobres?
Ante este problema para el gremio resulta conveniente el uso de mediciones alternativas de la pobreza que brinden una idea de qué tan pobres son los pobres.

La primera, plantea, es la denominada “brecha de pobreza” la cual indica cuánto debería aumentar, en promedio, el gasto per cápita de los pobres para que dejen de serlo, es decir, para que puedan empezar a cubrir sus necesidades básicas. Es decir, representa el nivel promedio de las carencias del consumo (o gasto) en un país. De este modo, explica Comex, una mayor brecha de pobreza da señales de un problema de pobreza más grave o profunda.

“En la práctica, la brecha de pobreza suele estar definida como un porcentaje de la línea de pobreza. Si un país tiene muchos habitantes que son pobres, pero cuyo gasto está muy cerca de la línea de pobreza, este exhibirá una menor brecha que uno cuyos habitantes gastan, en promedio, un monto muy inferior a dicha línea. En nuestro país, la brecha de pobreza ha disminuido consistentemente desde 2007 (14.2%) y tuvo un valor del 5% en 2016, con respecto a la línea de pobreza, que fue de S/ 328. Esto significa que, en promedio, los pobres deberían aumentar su gasto en S/ 16.4 para dejar de serlo”, explica.

No obstante, la brecha de pobreza no toma en cuenta la severidad o desigualdad de la pobreza al interior de los pobres. Así, al constituir el déficit promedio de gasto, se ignora las diferencias en los gastos de los pobres. Por ejemplo, un caso en el que existen solo dos países (país 1 y país 2) con tres habitantes cada uno y la línea de pobreza es de 500 unidades monetarias (u.m.).

En el país 1, el habitante más rico obtuvo 1,000 u.m., pero los otros dos obtuvieron tan solo 200 u.m. cada uno. Por otro lado, en el país 2, el habitante más rico gastó 1,000 u.m., el segundo más rico (o menos pobre) gastó 300 u.m., y el más pobre gastó 100 u.m. “La pobreza monetaria en este país sería exactamente igual a aquella del país 1, pues en ambos casos 2 de los 3 habitantes son pobres. Además, la brecha de pobreza sería la misma, pues en ambos países hubo un déficit promedio de 300 u.m. (o un 60% de la línea de pobreza)”, explica.

Sin embargo – añade – en el país 1 no existe desigualdad entre los pobres, ya que ambos presentan el mismo gasto, pero en el país 2 hay una persona más pobre que la otra. De este modo, el segundo indicador alternativo que emplea el INEI se define como la “severidad de la pobreza” y cuanto más alto es su valor, existe una mayor desigualdad entre los pobres. Así, es evidente que en el país 2 existe una mayor severidad de la pobreza que en el país 1, detalla.

Para Comex, al igual que la brecha de pobreza, la severidad de la pobreza ha ido cayendo ininterrumpidamente en el Perú desde 2007 (6.6%) y se ubicó en un 1.8% (con respecto a la línea de pobreza) en 2016. Ante lo cual, considera que es importante no limitar el análisis de la pobreza a su indicador clásico y tomar en cuenta la profundidad de este problema a través del uso de indicadores alternativos como los planteados.

“Debemos considerar cuán pobres son los pobres en nuestro país, de modo que las políticas no solo se enfoquen en reducir el número de peruanos pobres, sino también en reducir la intensidad de la pobreza”, reflexiona. (Gestión)

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