El analista político Alberto Quintanilla abordó temas críticos de la agenda nacional, desde la reciente orden del Tribunal Constitucional sobre la deuda agraria hasta los desafíos de la Alianza Venceremos frente a las próximas elecciones del 12 de abril.

Alberto Quintanilla, analista político, explicó que el proceso de reforma agraria de 1968, bajo el gobierno de Velasco Alvarado, implicó la expropiación de haciendas mediante la entrega de bonos. Si bien grandes grupos económicos como la familia Romero redimieron sus bonos al invertirlos en la industria, otros sectores no lo hicieron y ahora reclaman su pago.

El analista advirtió que el Tribunal Constitucional ha otorgado un plazo perentorio de 60 días para cumplir con estos pagos, lo cual podría generar un «forado importante en el presupuesto nacional» debido a los intereses acumulados por décadas. Asimismo, Quintanilla aclaró que la expropiación es un proceso legal normado que implica una valoración y un pago justo por interés nacional, diferenciándolo de una confiscación o «robo» sin retribución.

Respecto a las elecciones del 12 de abril, Quintanilla señaló que será una de las campañas más cortas y confusas, concentrándose principalmente en el mes de marzo debido a las festividades de la Candelaria y carnavales. En este contexto, destacó la configuración de la Alianza Venceremos, liderada por Ronald Atencio, que agrupa a movimientos como Nuevo Perú, Voces del Pueblo y Unidad Popular.

La alianza utiliza como símbolo el Tincu (tres hojas de coca), que representa la identidad cultural de la costa, sierra y selva. No obstante, Quintanilla confirmó que en la región Puno no presentan candidato al Senado, debido a que no se logró inscribir a Vicente Alanoca, tras las elecciones internas. Además, criticó la complejidad del sistema electoral actual, que incluye cinco elecciones simultáneas, lo cual podría debilitar la política y confundir al electorado.

Sobre la actualidad política, Quintanilla se pronunció sobre la crisis que rodea al presidente José Jerí tras sus reuniones con empresarios chinos. Calificó de «oscura y sinuosa» la trayectoria del mandatario y señaló que, aunque reunirse no es un delito, existen indicios de tráfico de influencias tras la supuesta intervención presidencial para reabrir un local clausurado.

Asimismo, criticó duramente la falta de transparencia en los mensajes a la nación y la actitud del mandatario, instándolo a rectificar su conducta y ser más claro ante los órganos de fiscalización. Según Quintanilla, el proceso de vacancia o censura en curso será largo, pero refleja una percepción de «inmoralidad» en la gestión actual.

(E.C)