
El analista político Alberto Quintanilla Chacón analizó el complejo panorama electoral de cara a la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, señalando que los sectores conservadores habían diseñado una maquinaria para asegurar el pase de dos candidatos de derecha, pero la irrupción de Sánchez como «tercera fuerza» alteró sus planes.
Ante el temor de una nueva derrota, Quintanilla advirtió que el fujimorismo ha preparado un «Plan B»: gobernar desde el Senado, aprovechando un diseño institucional que han reformado para que el Legislativo esté por encima de las decisiones presidenciales en diversos aspectos.
El analista político expresó su preocupación por la intención de Keiko Fujimori de «gobernar como su padre», señalando que el gobierno de Alberto Fujimori se caracterizó por la corrupción, violación de derechos humanos y la desinstitucionalización del país.
Según el analista, la candidata de Fuerza Popular busca emular ese modelo para «saquear el país» y evadir la rendición de cuentas, donde advirtió que una victoria del fujimorismo podría instaurar un régimen dictatorial más fuerte, apoyado en leyes que permiten enfrentar a la población mediante el «terruqueo» y la represión.
Respecto a la situación regional, Quintanilla Chacón, denunció un abandono histórico del sur, particularmente de Puno. Detalló que, aunque la región aporta significativamente, el presupuesto que recibe es casi un tercio del promedio nacional, lo que ha forzado la migración definitiva de 100,000 puneños entre 2007 y 2017 por falta de condiciones de vida dignas.
Quintanilla criticó la paralización de proyectos vitales como el Gasoducto del Sur, la autopista Puno-Juliaca (inconclusa desde hace tres gobiernos) y la falta de renovación de hospitales como el Carlos Monge Medrano, que opera con infraestructura de la década de los 80.
(E.C)
