
El cuerpo médico del hospital Carlos Monge Medrano expresó públicamente su respaldo a la pediatra Deisy Gárate Soto, quien viene siendo acusada de un presunto maltrato en el área de neonatología. La posición institucional fue dada a conocer en medio de un clima de tensión interna y mientras el caso se encuentra en proceso judicial.
El presidente del cuerpo médico, César Chayña Chayña, señaló que esta situación no es reciente y que, hasta la fecha, no existe ninguna sanción administrativa firme contra la profesional. Indicó que, debido a que el caso está judicializado —con denuncias presentadas tanto por un grupo de enfermeras como por la propia médica—, la administración del hospital no puede intervenir hasta que se respete el debido proceso.

Chayña Chayña manifestó además su preocupación por los intentos de apartar a la pediatra de su área de trabajo, señalando que el propio cuerpo médico había planteado, en reuniones previas, una eventual reubicación solo en función de las necesidades del servicio y no como una medida punitiva. “Lo que estamos pidiendo es que se vele por la integridad de nuestra colega, porque se han realizado protestas públicas con acusaciones graves que aún no han sido probadas”, sostuvo.
En la misma línea, el médico Antonio Olave Benítez, resaltó la trayectoria profesional de Deisy Gárate Soto, con más de 25 años de ejercicio y 21 años dedicados al área de neonatología. “¿Cuál es su delito? Exigir que el servicio funcione adecuadamente”, expresó. Añadió que, de darse una movilización de la pediatra, esta debería aplicarse también al personal involucrado en el conflicto, priorizando siempre la salud de los recién nacidos.

Por su parte, el vicepresidente del cuerpo médico explicó que el problema se originó por cambios realizados dentro del servicio de neonatología, en un contexto de limitaciones de infraestructura. Aseguró que las acusaciones no han sido comprobadas y que existen discrepancias internas entre el personal del área, además de otros factores que aún no han sido esclarecidos.
La jefa del servicio de neonatología también se pronunció, señalando que una de las principales preocupaciones es la falta de médicos. Detalló que el servicio cuenta con diez áreas y que, de manera ideal, se debería trabajar con al menos tres médicos durante el día y dos por la noche. Sin embargo, actualmente solo se dispone de dos médicos en turno diurno y uno en turno nocturno. “La carga laboral es muy alta, pero se asume para garantizar una atención integral a los neonatos”, afirmó.

Asimismo, recalcó que la pediatra Gárate Soto no tiene ningún proceso de sanción por maltrato a pacientes ni documentos que evidencien un mal manejo clínico. Según explicó, el conflicto se habría generado por diferencias en las formas de exigencia, especialmente en temas de higiene y condiciones de los ambientes, aspectos críticos para la atención neonatal. Indicó además que, de las 45 enfermeras del servicio, solo siete estarían impulsando el conflicto.
Finalmente, confirmó que la pediatra continúa ejerciendo sus funciones con normalidad, que la atención a los neonatos no se ha visto interrumpida y que actualmente se atiende a alrededor de 50 recién nacidos, divididos equitativamente entre los médicos del servicio. “No podemos dejar de atender por caprichos”, señaló, enfatizando que, de producirse una remoción, esta debería evaluarse de manera integral e incluir a todo el personal involucrado.

