Marcelino Surco, dirigente de la cuenca Llallimayo en la provincia de Melgar, informó sobre el cumplimiento del segundo día de un paro preventivo de 48 horas en rechazo a la contaminación minera que afecta a cuatro distritos de la zona. Los manifestantes se encuentran actualmente distribuidos en piquetes en los cuatro conos de la ciudad de Ayaviri, a la espera de los resultados de las gestiones que realizan sus alcaldes ante el Ministerio de Energía y Minas y la PCM en la ciudad de Lima.

El dirigente calificó las mesas técnicas instaladas desde el año 2022 como una «mesa de mecedora», denunciando que las visitas de ministros y los sobrevuelos en helicóptero por la cuenca no han materializado compromisos reales para la remediación ambiental. Según Surco, existe un ofrecimiento del año pasado por parte del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) de 61 millones de soles, monto que hasta la fecha no se ha hecho efectivo para iniciar los trabajos de mitigación.

La demanda central de los pobladores es la construcción urgente de una planta de tratamiento de aguas ácidas en la cabecera de la cuenca. Surco explicó que esta es la única forma técnicamente identificada para descontaminar el río y garantizar agua de calidad para el riego y el consumo de los animales. El dirigente mencionó que ya han realizado pasantías en lugares como Quilcapunco, donde plantas similares funcionan adecuadamente para tratar los vertimientos mineros.

Sobre la responsabilidad del Gobierno Nacional respecto a la empresa minera involucrada, Surco señaló que esta pretende «lavarse las manos» argumentando que el Estado ha incautado sus fondos de garantía.

Ante esta situación, el dirigente responsabilizó directamente al Gobierno Nacional por haber permitido un mal cierre de componentes mineros y por la falta de fiscalización de organismos como la OEFA y la ANA. «El gobierno es el responsable por concesionar y por no fiscalizar adecuadamente; han sido los alcahuetes de esta contaminación», sentenció el representante.

Finalmente, Marcelino Surco advirtió que, de no obtener una respuesta positiva por parte de los ministerios involucrados, las bases de los cuatro distritos afectados se reunirán en asamblea para evaluar la radicalización de su medida de lucha hacia una huelga indefinida. El dirigente fue enfático al señalar que, de llegar a ese extremo, el único culpable será el gobierno central por su indiferencia ante el agua «amarillenta» y contaminada que consume la población de la cuenca.

(E.C)