La grave situación originada por el derrame de una gran cantidad de barriles de petróleo en el litoral peruano al norte de Lima, debe configurar una sanción drástica en contra de la empresa Repsol, responsable de los trabajos que se realizan en la refinería de La Pampilla, al no permitir las justificaciones burdas de la empresa española.

En opinión del analista Alberto Quintanilla, no se pueden aceptar las justificaciones y además se debe tener cuidado en las intenciones de mezclar las cosas e impedir la posibilidad de pretender utilizar los impuestos que le son exonerados a las empresas transnacionales.

A.N.S