El exdirigente de la provincia de Puno, Clodoaldo Ortega, expresó su profunda preocupación por la desnaturalización del servicio público en la región, señalando que las gestiones municipales han pasado de ser un servicio a la comunidad a una suerte de «suerte empresarial» o de negocio personal. Según Ortega, este fenómeno tiene su origen en las campañas electorales, donde los candidatos gastan ingentes cantidades de dinero en regalos para las comunidades —como cajas de cerveza, gaseosas, trofeos y alimentos— con la única intención de recuperar la inversión una vez que asumen el cargo.

Para el exdirigente, la responsabilidad de esta situación es compartida entre quienes ofrecen las dádivas y quienes las reciben, donde advirtió que cuando un candidato basa su campaña en regalos, el riesgo para el pueblo es alto, pues las obras públicas terminan ejecutándose sin respetar los estándares internacionales de calidad en materiales como el cemento o el asfaltado, afectando directamente la infraestructura vial y educativa. «Elegir a alguien que está regalando… tiene esos riesgos», sentenció el exdirigente.

Ortega fue enfático al referirse a la situación en la Municipalidad de Puno, señalando que el alcalde, como jefe de pliego, carga con la responsabilidad de las carencias y de las personas que ha designado en cargos clave, mencionando que existen audios que revelarían que algunos funcionarios llegaron al poder con la mentalidad de «solucionar problemas económicos personales» en lugar de cerrar las brechas en salud, educación e infraestructura.

Asimismo, calificó a los regidores como «cómplices pasivos» por no cumplir con su labor fundamental de fiscalización y legislación. El exdirigente cuestionó que los concejales reciban un sueldo sin realizar investigaciones rigurosas sobre los presuntos actos de corrupción y denunció que, una vez en el cargo, muchos de ellos dejan de contestar llamadas y desaparecen cuando la población busca fiscalizar temas críticos, como el impacto ambiental en zonas de amortiguamiento.

En el ámbito regional, Ortega lamentó la falta de avances en la descontaminación del río Coata y la bahía interior del lago Titicaca. Tras un reciente viaje a Lima para gestionar soluciones, denunció haber recibido respuestas indolentes por parte de autoridades nacionales, citando el caso de una vicepresidenta de comisión parlamentaria que desestimó el problema con tintes políticos.

Finalmente, criticó duramente a los congresistas de la región, señalando que durante sus semanas de representación no brindan resultados concretos y que, en la capital, es casi imposible encontrarlos en sus despachos. «Parece que han ido a solucionar sus problemas económicos… y nada para el pueblo», concluyó respecto a la labor legislativa frente a la crisis ambiental de Puno.

(E.C)