El clima político en el país se vuelve cada vez más enrarecido. La detención de Martín Vizcarra y el intento de mandarlo al Lurigancho no solo puede leerse como una torpeza del ejecutivo y del poder judicial, sino también como un caro favor al “lagarto”, generando las condiciones para que presente al “gallo de tapada” para las próximas elecciones presidenciales: su hermano Mario Cornejo Vizcarra. 

Aunque se invoquen causas procesales y argumentos de derecho, el trasfondo político torpe por dónde se le mire es evidente. Y lo percibe con claridad la ciudadanía, el juez final en esta disputa. La forma, el momento y las consecuencias de la medida revelan que el objetivo real no es garantizar un proceso penal, sino apartar al exmandatario de la competencia electoral y sacarlo del escenario político. 

R.C.M.

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