
En un ambiente marcado por la consternación y el reclamo de justicia, familiares, vecinos y trabajadores mineros dieron este jueves pasearon el féretro de Isidro Ccori Quispe, de 59 años, quien perdió la vida tras recibir impactos de bala durante la huelga de hambre emprendida por mineros del centro poblado La Rinconada. La medida de protesta exigía el reinicio de las labores mineras paralizadas en la zona.
El hecho ocurrió la tarde del miércoles 26 de noviembre, durante el segundo día de huelga de hambre. Según las primeras versiones de los manifestantes, los disparos que alcanzaron a Ccori Quispe habrían provenido del personal de seguridad de la corporación minera que opera en el sector. No obstante, esta hipótesis deberá ser esclarecida por las investigaciones que lleva adelante la Policía Nacional, encargada de determinar con precisión lo sucedido.

Como parte de su protesta y en señal de duelo, los familiares y compañeros mineros cargaron el féretro y lo trasladaron por diversas calles de La Rinconada. Durante el recorrido, se escucharon arengas que responsabilizaban a la empresa minera CECOMIN por la muerte del trabajador. Manifestantes también denunciaron que habría un segundo fallecido y varios heridos, aunque estas versiones no han sido confirmadas oficialmente.
La movilización culminó en la plaza 3 de Mayo, donde se realizó una vigilia en honor a Ccori Quispe. Vecinos y dirigentes tomaron la palabra para exigir una investigación transparente y que la muerte del trabajador no quede impune. En señal de solidaridad, autoridades comunales declararon tres días de duelo en el centro poblado.

Durante la ceremonia, una tenientina del sector Cerro Lunar entregó 1,500 soles al hijo del fallecido para ayudar a la familia, y se colocaron ánforas para continuar recaudando aportes económicos destinados a cubrir los gastos que afrontan los deudos.
Con evidente dolor, el hijo de Isidro Ccori Quispe expresó que siente “tristeza profunda y rabia por cómo acabaron con la vida de mi padre”. Indicó que no podía brindar más detalles debido a que el caso está en investigación, y rechazó versiones que lo señalaban como delincuente. Afirmó que su padre trabajó por más de diez años como cuidador y personal de seguridad en una contrata de Oscar Huanca.

La hija menor del fallecido también tomó la palabra y, entre lágrimas, recordó que su familia es humilde y sin recursos. Agradeció el respaldo de los compañeros mineros y lamentó que, hasta el momento, las circunstancias de la muerte de su padre no estén del todo claras.
Los pobladores reiteraron su pedido de justicia y exigieron que las autoridades esclarezcan con prontitud lo ocurrido, mientras el centro poblado continúa en luto por la pérdida de uno de sus vecinos más queridos.

