
En medio de un profundo dolor y consternación, pobladores, familiares, compañeros de estudio y vecinos de la provincia de Azángaro acompañaron las exequias de la menor Génesis Sahori Ccuno Solórzano, de 13 años de edad, cuyo fallecimiento ha conmocionado a toda la población de esta jurisdicción.
La ceremonia religiosa fue oficiada por el párroco Diego Quecaño Solórzano, quien durante la misa exhortó a los asistentes a reflexionar, pedir perdón y rechazar actos como el robo, el odio y la violencia. Asimismo, hizo un llamado a la oración ya fortalecer los valores familiares, destacando la responsabilidad de los padres en la formación de sus hijos para evitar que hechos tan dolorosos vuelvan a repetirse.

Tras la misa, el cortejo fúnebre avanzó entre lágrimas y muestras de pesar hasta el cementerio general de Azángaro. En medio de la congoja, los familiares y la población exigieron justicia y pidieron que el responsable del crimen enfrente una sanción ejemplar por el cruel asesinato, presuntamente cometido por un familiar cercano.
Sobre este lamentable hecho, Federico Gomes Hancco, dirigente de la Federación de Organizaciones Populares (FOP) de Azángaro, expresó su profunda preocupación y solidaridad con la familia de la menor. Asimismo, exigió a las autoridades una investigación seria, transparente y exhaustiva que permita esclarecer plenamente los hechos y sancionar con todo el peso de la ley a los responsables.

Uno de los momentos más desgarradores se vivió cuando la abuela de la menor, entre sollozos y en su idioma quechua, recordó con dolor el vínculo que la unía a su nieta. “No me decía abuelita ni mamá grande, me decía mamita”, expresó, relatando además la incansable búsqueda que realizó tras su desaparición. En medio de su dolor, pidió cadena perpetua para el responsable de la muerte de Génesis.
En el camposanto, la tía de la menor también tomó la palabra para recomendar a los padres de familia que mantengan la unión en el hogar, señalando que las separaciones afectan profundamente a los hijos. Con firmeza, afirmó que lo ocurrido “no tiene nombre” y explicó que, tras la detención del acusado, se buscó asistencia legal para que este confesara lo sucedido.

La despedida de Génesis Sahori deja una profunda herida en Azángaro y renueva el clamor ciudadano por justicia, así como por acciones concretas que prevengan la violencia y protejan la vida e integridad de niñas, niños y adolescentes.
