La diablada, expresión cultural emblemática de Puno, viene generando un impacto económico directo al consolidarse como una actividad productiva ligada a la cultura. Así lo explicó el especialista en folclore puneño José Morales Serruto, quien destacó que la expansión nacional de esta danza ha incrementado la demanda de servicios culturales y artísticos, dinamizando la economía regional y de la capital.

Este crecimiento se ha fortalecido con la realización de congresos nacionales que incrementaron la afluencia de visitantes a Juli, considerada cuna de la diablada, y a Huayuni, sede del encuentro de este año. Autoridades locales informaron un aumento del turismo interno, motivado por el interés en conocer iglesias, templos históricos y vivir experiencias de turismo cultural y vivencial.

El desarrollo también se refleja en el incremento de agrupaciones de diablada y en una mayor contratación de bandas musicales. Morales Serruto «precisó que los conjuntos más representativos han elevado notablemente sus exigencias artísticas. Las diabladas más renombradas ya están con 9, 10 y hasta 11 bandas”, afirmó, resaltando además la creciente participación juvenil.

FB