
El médico veterinario zootecnista Fermín Castillo Sumari exhortó a la población, especialmente a las amas de casa, a tomar precauciones al momento de adquirir carne de alpaca, debido a la posible presencia de un parásito conocido científicamente como Sarcocystis aucheniae, comúnmente denominado de manera errónea como “triquina”.
El especialista explicó que este parásito suele presentarse en camélidos sudamericanos que son criados en zonas altoandinas donde, en muchos casos, no se aplican adecuados controles sanitarios ni programas de dosificación veterinaria. En ese contexto, advirtió que algunas personas pueden consumir carne contaminada sin conocer la presencia de estos parásitos.
“Muchas veces la población no identifica estos parásitos y los consume junto con la carne, el hígado u otros órganos. Desde el punto de vista veterinario y zoosanitario, lo recomendable es no consumirla de manera directa si presenta estas características”, señaló.

Castillo Sumari indicó que uno de los principales signos para reconocer la presencia del parásito es la aparición de pequeños puntos o quistes de color blanco o gris, similares a granos de arroz, que pueden observarse en partes como el cuello o el costillar de la carne de alpaca.
Ante esta situación, recomendó evitar la compra de este tipo de carne. Sin embargo, precisó que, si ya fue adquirida, una alternativa es someterla a un proceso de salado y secado para elaborar charqui, ya que el contacto con agua y sal permite que el parásito reviente y muera, reduciendo el riesgo sanitario.
Asimismo, advirtió que el consumo de carne contaminada y con mala cocción podría ocasionar molestias digestivas en las personas, aunque en algunos casos el ácido clorhídrico del organismo podría eliminar el parásito. No obstante, enfatizó que la mejor medida es la prevención mediante una adecuada preparación o evitando su consumo.

El profesional recordó que, durante las inspecciones sanitarias, cuando se detecta carne con estas características, corresponde realizar el decomiso del producto y comunicar el caso al Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) para su posterior incineración.
Finalmente, el veterinario expresó su preocupación por la falta de personal especializado en algunos controles sanitarios municipales, lo que —según indicó— podría dificultar la adecuada supervisión en la venta de carnes. También alertó sobre otros riesgos sanitarios en la ciudad, como la hidatidosis causada por el parásito Echinococcus granulosus, vinculada a la proliferación de perros.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades de la provincia de San Román a fortalecer las acciones de control sanitario y a la población a informarse y adoptar medidas preventivas para proteger la salud pública.
