En el cementerio de Laykakota, en la ciudad de Puno, familiares y allegados sepultaron los restos de Lisbeth Érica Chañi Marca, joven de 29 años, víctima de un feminicidio. La ceremonia se realizó tras una misa de cuerpo presente en la iglesia San Antonio, en medio de muestras de dolor y consternación. Lisbeth era el principal sustento económico de su familia, lo que ha generado no solo un profundo impacto emocional, sino también una situación de incertidumbre económica para sus seres queridos.

Durante el velorio realizado la noche del 29 de julio, su madre, Laura Marca, exigió una investigación exhaustiva que esclarezca las circunstancias del crimen. La familia manifestó su convicción de que el presunto feminicida, Ronaldo Mamani Lorenzo, no actuó solo. Este último falleció en la Divincri Puno antes de brindar declaraciones, lo que impidió obtener información clave sobre el caso.

Las autoridades continúan con las investigaciones, en las que aún se mantiene pendiente la ubicación de un vehículo Hyundai Elantra de color guinda y del teléfono celular de Mamani Lorenzo. Ambos elementos son considerados importantes para esclarecer por completo los hechos y determinar si existieron otros implicados en el asesinato de Lisbeth Érica Chañi Marca. (R.A.)