
Fuertes vientos registrados la tarde del sábado 22 de noviembre provocaron el desprendimiento del techo de dos aulas de la institución educativa N.° 70411 Quinsachata, ubicada en el sector de Cabanilla, dejando a 16 estudiantes sin espacios seguros para el desarrollo de sus clases.
El hecho ocurrió alrededor de las 2:00 p.m., cuando un ventarrón arrancó las calaminas y la estructura de madera que cubría las aulas y la dirección, arrojándolas al patio principal del plantel. El techo, elaborado con calamina, carrizo y yeso, terminó afectado por completo debido a la intensidad de los vientos y a su deterioro por la antigüedad de la infraestructura.

La mañana del lunes 24, docentes y estudiantes se encontraron con un panorama desalentador. Ninguna autoridad se había constituido en el lugar para evaluar los daños, lo que obligó a los alumnos a recibir clases en zonas improvisadas, expuestos al clima y al riesgo de que las estructuras restantes puedan ceder en cualquier momento.
Dos secciones continúan dictando clases a un costado de los ambientes afectados y, posteriormente, se trasladan al patio para recibir motivación de sus docentes, con el fin de mitigar el impacto emocional que ha generado este desastre en los niños.

Autoridades y responsabilidades
El gerente municipal de Cabanilla, Luis Alberto Sánchez Carrión, declaró inicialmente que el municipio volvería a techar las aulas como medida inmediata. Sin embargo, horas después, se confirmó que la comuna distrital no brindó apoyo alguno, mientras que la Municipalidad Provincial de Lampa envió calaminas y cintas de madera para iniciar los trabajos de reinstalación del techo.
El director del plantel, Galo Medina Quispe, informó que el ventarrón desprendió por completo el techo de dos aulas y la oficina de dirección. Recordó que desde el 2023 solicitaron al PRONIED la entrega de aulas prefabricadas, pero en 2024 recibieron como respuesta que no había disponibilidad. Asimismo, indicó que un informe previo de la Municipalidad de Cabanilla advertía que las aulas ya requerían un recambio urgente debido a su antigüedad.

La institución educativa fue construida en 1933, y con 92 años de antigüedad, muchos de sus ambientes ya presentan un desgaste considerable. En 2013 se presentó un proyecto para nuevas aulas, pero el reducido presupuesto de la comuna impidió que avance.
Impacto emocional y pedidos urgentes
El docente a cargo de 5° y 6° grado señaló que el incidente afectó emocionalmente a los estudiantes, quienes expresaron temor y desorientación al retomar clases en espacios improvisados. El profesor, quien también fue director del colegio, recordó que durante su gestión solicitó hasta en tres oportunidades la construcción de una nueva infraestructura sin obtener respuesta.
“Pido a las autoridades que se cristalice el pedido de las aulas prefabricadas. Es urgente y necesario”, expresó.

La presidenta de APAFA, Claudia Colca Estofanero, manifestó que los padres de familia exigen atención inmediata, no solo con aulas prefabricadas, sino con un proyecto integral que permita contar con ambientes seguros y modernos.
Acciones posteriores
Tras una reunión sostenida con autoridades regionales, locales y provinciales, se confirmó que únicamente la Municipalidad de Lampa envió materiales para el techado provisional. La Municipalidad Distrital de Cabanilla, pese a las declaraciones iniciales, no entregó ningún tipo de apoyo hasta el cierre de esta nota.

La comunidad educativa espera que PRONIED y las autoridades competentes aceleren la dotación de aulas prefabricadas mientras se gestiona una solución definitiva para un plantel cuya infraestructura ha llegado al límite de su vida útil.
