Con profundo pesar, este martes 23 de diciembre se dio el último adiós a Sabina Luque Vilcapaza (42), madre de familia que perdió la vida tras ser atropellada por Javier Valerio Choque Vargas, quien conducía en estado de ebriedad la mañana del domingo 21 de diciembre. Su trágica muerte ha conmocionado a Juliaca y despertado una ola de solidaridad en favor de sus tres hijos menores, hoy en la orfandad.

Desde tempranas horas, vecinos, comerciantes y pobladores de distintos sectores llegaron hasta la vivienda de la familia para acompañar el velorio y continuar brindando apoyo a los menores. La ayuda no se detuvo a lo largo del día: víveres, materiales de construcción y aportes económicos fueron entregados como muestra del respaldo colectivo ante esta dolorosa pérdida.

Como parte de los compromisos asumidos en favor de los niños, se había previsto iniciar la construcción de una vivienda este martes. Sin embargo, por consenso de las personas que lideran esta causa solidaria, se acordó suspender temporalmente el inicio de la obra. César Yanarico y el representante de Cristin Mamani Mamani informaron que se buscará un nuevo terreno cercano a la vía, con la finalidad de implementar un pequeño negocio que permita generar ingresos sostenibles en beneficio de los tres hermanos. Esta decisión será previamente coordinada y consensuada con los beneficiarios, priorizando siempre el bienestar de los menores.

La misa de cuerpo presente estuvo marcada por momentos de profunda emoción. Aunque inicialmente Joel (12) no se encontraba presente, la ceremonia se inició con la participación de Mariluz (17) y Adriana (8), acompañadas por familiares y una multitud de personas solidarias. Minutos después, Joel llegó al lugar, permitiendo que los tres hermanos se reunieran para despedirse de su madre, protagonizando escenas que reflejaron el inmenso dolor de la pérdida.

Tras la misa, el féretro fue llevado hasta las inmediaciones del mercado Pedro Vilcapaza, lugar donde Sabina Luque trabajaba diariamente para sostener a su familia. Comerciantes y vecinos le rindieron un emotivo homenaje, expresando su apoyo y compromiso con el futuro de sus hijos.

Posteriormente, el cortejo fúnebre se dirigió al cementerio La Capilla, donde un numeroso grupo de personas aguardaba para despedir a quien muchos describieron como una “madre coraje”, luchadora incansable que, pese a las dificultades, sacó adelante a sus tres hijos. Durante la homilía, el sacerdote resaltó la fortaleza y valentía de Sabina, destacando su ejemplo de sacrificio y amor maternal.

El ingreso al camposanto se realizó en medio de pedidos de justicia, flores y muestras de cariño. En ese momento, los hermanos volvieron a ser vencidos por el dolor; la menor de ellos se desvaneció y tuvo que ser auxiliada por personal de serenazgo y familiares, lo que obligó a suspender la tradicional expresión de condolencias.

A pesar del agotamiento y la tristeza, la solidaridad no cesó. Incluso en el cementerio, los asistentes continuaron realizando aportes económicos para apoyar a los tres menores que hoy enfrentan una vida marcada por la ausencia irreparable de su madre.

La memoria de Sabina Luque Vilcapaza queda grabada no solo en el corazón de sus hijos, sino también en una ciudad que, entre lágrimas, ha decidido no dejarlos solos.

R.C.M.

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