En medio del dolor y la consternación, Héctor Apaza Mamani, padre del médico Héctor Herbert Apaza Cuentas (28), pidió a las autoridades que se investigue a profundidad la muerte de su hijo, hallado sin vida el pasado martes 24 de febrero en el sector Los Bofedales, en el distrito de Ananea, provincia de San Antonio de Putina.

Visiblemente afectado, el progenitor señaló que se enteró del fallecimiento a través de las noticias y que, previamente, recibió dos llamadas de quienes serían compañeros de trabajo de su hijo. “Aproximadamente a las 4:30 de la tarde me llamaron. En la primera llamada me dijeron que habían encontrado su celular. En la segunda recién me informan que hallaron el cuerpo de mi hijo”, relató.

Según indicó, el cuerpo presenta escoriaciones en ambas manos y en las rodillas, además de golpes en distintas partes del cuerpo. “Los pantalones estaban rotos, no sé por qué estaban así. Tiene golpes en las rodillas, en las manos”, manifestó, precisando que será el Instituto de Medicina Legal el que determine oficialmente las causas del deceso.

El padre aseguró que su hijo era un joven dedicado a su profesión y a sus estudios. “Mi hijo es sano, no se dedica a cosas de licor. No es de eso. Yo quisiera saber con quiénes ha estado, con qué compañeros”, expresó, sin descartar ninguna hipótesis, pero insistiendo en que se deben esclarecer todos los hechos.

Apaza Mamani también señaló que desconoce si existió una denuncia formal por desaparición antes del hallazgo del cuerpo. “Personalmente no me he contactado con ninguno de sus compañeros. Solo me dijeron que había ido a presentar unos documentos a Ananea y que iba a haber una reunión, pero que se suspendió. Después salieron a un cortamonte. No sé cuántos eran”, indicó.

El médico realizaba su Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (SERUMS) como jefe del Centro de Salud de La Rinconada y, según su padre, le faltaban apenas dos meses para culminar esta etapa. Además, cursaba estudios de maestría en una universidad de Lima. “No es fácil formar a un médico. Años de esfuerzo. Yo no puedo perder a mi hijo así. Voy a pedir justicia, no solo por él, sino por los médicos que puedan llegar después a ese centro poblado”, sostuvo.

Sobre su última comunicación, recordó que fue el viernes anterior a los hechos. “Le pregunté si había cenado. Me dijo: ‘Todavía papá, recién voy a salir’. Le dije que se abrigue. Ahí quedó nuestra conversación”, contó conmovido.

En la sede del Instituto de Medicina Legal, diversas autoridades del sector salud hicieron llegar sus condolencias y reconocieron la labor profesional del joven médico. Sin embargo, para su familia, el principal pedido es que se determinen con claridad las circunstancias en las que ocurrió su muerte.

“Espero que las autoridades indaguen, averigüen todo. Yo siempre voy a pedir justicia. Que se esclarezca este caso”, reiteró el padre, quien señaló que su hijo era el mayor de dos hermanos y que su formación profesional fue fruto de múltiples sacrificios familiares.

Las investigaciones continúan a cargo de la Policía Nacional y el Ministerio Público, quienes deberán determinar responsabilidades y esclarecer lo sucedido en esta localidad minera del norte de la región Puno.

R.C.M.

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