La ciudad de Juliaca cierra el año sumida en la indignación tras el sorpresivo inicio de la remodelación de la Plaza de Armas, una obra que los dirigentes sociales califican como un «capricho» del alcalde Óscar Cáceres. Mientras el centro de la ciudad es destruido sin planos a la vista, las periferias continúan sin servicios básicos como agua, desagüe y asfaltado, evidenciando una gestión que los dirigentes de las «cuatro zonas» califican de «desastrosa».

Una obra sin rostro técnico.

Uno de los puntos más críticos que denuncian los dirigentes es la total falta de transparencia. Según el dirigente Raúl Canaza, la municipalidad improvisó una conferencia de prensa de apenas 10 minutos donde no se presentó el expediente técnico, ni maquetas, ni planos que justifiquen la destrucción de la plaza. Esta improvisación ha generado sospechas de que el único objetivo es elevar artificialmente el bajo avance presupuestal de la gestión al cierre del año.

Además, se han detectado serias incoherencias financieras y temporales. Mientras el gerente de infraestructura asegura que la obra durará 180 días, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) registra un plazo de 150 días. Del mismo modo, el monto de la obra oscila entre los 6.6 millones de soles declarados por el municipio y los 7.2 millones que figuran en el portal de transparencia del MEF.

A esto se suma la denuncia de que el consorcio ejecutor cuenta con 11 contratos con la municipalidad, lo que despierta sospechas sobre un posible pago de favores políticos de campaña.

Estética vs. necesidad.

La crítica más profunda radica en la desconexión entre la autoridad y el pueblo. Los dirigentes Paulino Condori y Víctor Olivera enfatizan que ninguna organización civil solicitó la remodelación de la plaza, la cual aún se encontraba en condiciones aceptables. En contraste, existen numerosos proyectos con expedientes aprobados para colegios, escuelas y avenidas en zonas marginales que llevan años esperando financiamiento sin ser atendidos.

Un ejemplo de esta ineficiencia es el proyecto de la Plaza Santa María (Parque del Centenario), que, a pesar de las constantes protestas de los vecinos y memoriales presentados, sigue sin iniciarse. Asimismo, se recordó el historial de la gestión con obras como el Jirón Piérola, que debió terminarse en 8 meses y tomó un año y medio, con un gasto de 18 millones de soles que los dirigentes consideran injustificado.

Daños colaterales y falta de «humanidad».

El inicio de los trabajos ya ha causado perjuicios directos, como la ruptura de la fibra óptica que dejó sin internet a gran parte de la ciudad. Existe también una preocupación latente por la infraestructura de la iglesia matriz, cuyas paredes podrían sufrir rajaduras debido a las vibraciones de la maquinaria pesada.

Finalmente, los dirigentes cuestionan la catadura moral del alcalde, a quien describen como un «soldado cuadriculado» que no escucha al pueblo. Le recriminan su «falta de humanidad» por haber sido del Gobierno de Dina Boluarte mientras Juliaca lloraba a sus muertos durante las protestas de 2023, y por haber entregado presuntamente los videos de las cámaras municipales para criminalizar a los manifestantes.

(E.C)