
La investigación sobre la trágica muerte de Jason Ronnie Olivera Flores, estudiante de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA), ha dado un giro estremecedor tras las recientes declaraciones de sus familiares y allegados. Según el testimonio de su tío, basado en relatos de los propios compañeros de estudio del joven, la víctima vivía un calvario de violencia sistemática que incluía torturas con una plancha y agresiones físicas severas.
Un calvario oculto tras el silencio
A pesar de que Jason era descrito como una persona «muy reservada», lo que impidió que su familia conociera a detalle su situación sentimental o los abusos que sufría, tras su fallecimiento han comenzado a surgir testimonios desgarradores de su entorno universitario. Sus compañeros de clase han revelado que el joven acudía a la universidad con moretones visibles en diversas partes del cuerpo.
El testimonio del familiar detalla agresiones de una crueldad alarmante: se denunció que el estudiante había sido quemado con una plancha en múltiples oportunidades. Asimismo, se reportó que fue golpeado con una banca de madera en el pie, una agresión tan fuerte que lo dejó cojo, evidencia física que el joven habría intentado ocultar o justificar durante su tiempo en la facultad.

El llamado a los testigos
Ante estas revelaciones, la familia de la víctima ha hecho un llamado urgente a los compañeros de Jason para que no guarden silencio y se acerquen a las autoridades para brindar sus declaraciones oficiales. El tío del joven enfatizó la importancia de que estos testimonios sean canalizados a través de su abogada para fortalecer la carga probatoria contra la presunta responsable.
«Sería importante que sus compañeros vayan a declarar lo que saben. Yo creo que a través de nuestra abogada podemos solicitar eso, si estos compañeros nos pueden ayudar de esa forma», manifestó el familiar, subrayando que la reserva del joven fue, lamentablemente, un factor que retrasó el auxilio que pudo haberle salvado la vida.
(E.C)
