
En el jirón Vilcapaza, en la ciudad de Azángaro, personal de Serenazgo de la Municipalidad Provincial intervino este viernes a una madre de familia de bajos recursos que se dedica a la venta de hoja de coca y otros productos para sostener el hogar. La acción generó malestar entre los vecinos, quienes señalaron que este tipo de operativos suele recaer de manera desproporcionada sobre quienes tienen menos oportunidades económicas.
De acuerdo con los moradores de la zona, mientras se sanciona a pequeños comerciantes que trabajan en la vía pública por necesidad, las agencias bancarias continúan utilizando las calles para estacionar motos y vehículos sin mayor control. Asimismo, denunciaron que diversas tiendas comerciales operan ocupando veredas y espacios públicos sin que se registren intervenciones similares.

La ciudadanía criticó lo que considera una falta de sensibilidad y criterio por parte del Serenazgo, que —según afirman— aplica medidas estrictas solo contra los más vulnerables, dejando de lado acciones frente a infracciones cometidas por establecimientos con mayor capacidad económica.
Los vecinos pidieron a la municipalidad revisar los protocolos de intervención, priorizar el diálogo y garantizar que los operativos se realicen de manera equitativa, transparente y sin discriminación, con el fin de recuperar la confianza de la población.
