
Un clima de malestar e indignación se vive en la urbanización Jorge Chávez, donde vecinos se han organizado para impedir la instalación de comerciantes dedicados a la venta de ropa de segundo uso y otros productos en las calles del sector.
En declaraciones a La Decana, el presidente de la urbanización, Héctor Mollocondo Condori, señaló que la preocupación surge ante lo que consideran intentos de ocupar las vías públicas sin autorización vecinal.
“Estamos indignados porque en cada obra que se ejecuta sucede lo mismo. Algunos comerciantes quieren copar las calles, prácticamente tomarlas por la fuerza, y no es así. Estas vías son para uso de los vecinos, para el tránsito vehicular y para el desarrollo normal de nuestras actividades”, manifestó.

Según explicó, desde tempranas horas de la mañana del último domingo, los residentes se concentraron en el sector para hacer respetar el uso de las calles. Indicó que esta medida continuará realizándose de manera permanente, especialmente los fines de semana.
“Domingo es un día familiar. Muchos vecinos salen con sus vehículos, realizan actividades con sus familias y necesitan que las calles estén libres. Vamos a seguir haciéndolo domingo tras domingo”, afirmó.
El dirigente precisó que la junta directiva ha cumplido con gestionar ante la municipalidad la ejecución de obras de mejoramiento vial en la urbanización, y que su responsabilidad es velar porque estas se mantengan en buen estado y en beneficio exclusivo de los residentes.

“No vamos a permitir mientras tanto el comercio porque trae desorden y problemas de limpieza. Queremos que se conserve el uso adecuado de las calles”, sostuvo.
No obstante, Mollocondo dejó abierta la posibilidad de que en el futuro pueda generarse un diálogo entre vecinos y comerciantes, siempre que exista consenso y se respeten las decisiones colectivas. Asimismo, anunció que la urbanización continuará con una segunda etapa de obras, reiterando el compromiso de la directiva de trabajar junto a la población para preservar el orden en el sector.
La situación refleja la tensión que suele generarse entre la necesidad de espacios para el comercio informal y el derecho de los vecinos a mantener el orden y la seguridad en sus zonas residenciales, un tema que continúa generando debate en distintos puntos de la ciudad.
