La región de Puno enfrenta una nueva temporada de siembra marcada por la incertidumbre debido a la persistente escasez de lluvias. A pesar de que se han iniciado las labores agrícolas para los cultivos de quinua y papa, destinados a la campaña 2024-2025, las expectativas son bajas debido a las condiciones climáticas adversas.

Renato Talavera Salas, gerente de desarrollo agrario del Gobierno Regional de Puno, advirtió que la situación actual es similar a la experimentada en la campaña agrícola anterior. «Si bien hemos logrado avanzar con las siembras de haba, quinua y papa, la falta de precipitaciones pluviales nos obliga a ser cautelosos y a activar nuestro plan de contingencia», señaló el funcionario.

Impacto de la sequía en la producción agrícola

La escasez de agua ha reducido significativamente el área cultivable en la región, lo que a su vez ha afectado la producción agrícola y la disponibilidad de alimentos. «El año pasado tuvimos una cosecha muy pobre debido a la sequía, lo que generó una escasez de semillas. Este año estamos tratando de recuperar esas áreas perdidas, pero la falta de lluvias sigue siendo un obstáculo», explicó Talavera Salas.

Plan de contingencia y búsqueda de soluciones

Ante esta situación, el Gobierno Regional de Puno está trabajando en la finalización de un plan de contingencia que permita hacer frente a los efectos de la sequía. «Estamos cuantificando los recursos necesarios para implementar medidas que mitiguen el impacto de la falta de agua en la agricultura», indicó el gerente de desarrollo agrario.

Entre las medidas que se podrían implementar se encuentran la búsqueda de fuentes alternativas de agua, la promoción de cultivos resistentes a la sequía y la asistencia técnica a los agricultores.

R.C.M.

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