
En un acto que busca transformar el descontento en propuestas concretas, el presidente encargado de las 4 zonas de Juliaca Juan Zapata Chambilla, sostuvo que hicieron entrega de una serie de memoriales dirigidos a la Presidencia de la República a través del entorno de José María Valcázar. Con una postura marcada por la transparencia y una evidente esperanza de ser escuchados, los representantes sociales detallaron las carencias que, por años, han frenado el desarrollo de la región.
Un pliego de reclamos por el bienestar básico Las demandas presentadas no son nuevas, sino el reflejo de una crisis estructural que afecta el día a día de miles de ciudadanos. Entre los puntos prioritarios se encuentran el control de los precios de los combustibles, la llegada del gas natural para el sur del Perú —un recurso que los dirigentes consideran «relegado y olvidado»— y la ejecución del drenaje pluvial, una obra de urgencia para la ciudad de Juliaca.
Especial énfasis se puso en la salud pública. El dirigente Juan Zapata Chambilla denunció que el Hospital del Cono Sur lleva 16 años en situación de abandono, mientras que los centros actuales se encuentran colapsados, haciendo imperativa la construcción de infraestructura de gran envergadura. «No pedimos otra cosa que el bienestar y el desarrollo de un pueblo y de nuestros hijos», señalaron durante la entrega de los documentos.

Transparencia ante la falta de diálogo directo A pesar de que el deseo de los dirigentes era entregar estos documentos personalmente a las autoridades nacionales, la fuerte presencia de seguridad y lo que describieron como un clima de «desconfianza» obligó a que la recepción se hiciera a través de intermediarios y personal encargado del gobierno central.
Frente a las estigmatizaciones que a menudo recibe la región, los portavoces fueron enfáticos: «No somos violentistas, reclamamos nuestros derechos». La entrega pacífica de estos memoriales busca demostrar que la población de Puno apuesta por el diálogo y la gestión administrativa antes de tomar medidas de fuerza.
El reloj corre: una semana para obtener respuestas La paciencia de la población, sin embargo, tiene un límite marcado por la necesidad. Los dirigentes informaron que se les ha proporcionado números de contacto para hacer seguimiento a la documentación en los distintos ministerios. Se ha establecido un plazo de una semana para recibir una respuesta inmediata.

De no haber avances claros, la estrategia es firme: la organización de una delegación de dirigentes para viajar a Lima y canalizar los pedidos directamente en las sedes ministeriales. «Esperamos que este gobierno se dé cuenta de que el pueblo lo que quiere es obras y bienestar», sentenciaron, con la mirada puesta en que estos proyectos queden, al menos, debidamente canalizados antes de que termine el actual periodo gubernamental.
Esta entrega de memoriales representa un nuevo intento de Juliaca por ser integrada en la agenda de prioridades nacionales, bajo la premisa de que el acceso al agua, desagüe, salud y energía no son privilegios, sino derechos fundamentales largamente postergados.
