El incremento del precio del oro, que se ha cuadriplicado en los últimos tiempos, viene impulsando la minería ilegal e informal en la región Puno. Esta situación ha intensificado la liberación de metales pesados como arsénico, mercurio, plomo y cadmio, afectando a ocho provincias, según informó la Dirección Regional de Salud (Diresa).

La coordinadora del Programa de Metales Pesados, Fiorella Luna Lino, señaló que «los distritos más impactados se ubican en las cuencas de los ríos Coata, Ramis, Llallimayo y Suches. Precisó que se realiza el monitoreo permanente de la calidad del agua para consumo humano, aunque las intervenciones sanitarias dependen de estudios técnicos y de la disponibilidad de presupuesto».

En los últimos dos años se amplió la vigilancia en Carabaya y Sandia, donde la extracción de oro con uso de mercurio es frecuente en zonas de minería ilegal. La funcionaria advirtió que durante el proceso de separación se quema el mercurio, generando graves riesgos para la salud y el ambiente en las áreas de explotación.

FB