
Pobladores de la ciudad de Puno, especialmente de las zonas cercanas a la Universidad Nacional del Altiplano, como la avenida Costanera y la avenida Progreso, expresaron su profunda preocupación por la creciente proliferación de cantinas clandestinas que, según señalan, vienen afectando la tranquilidad y seguridad del sector.
De acuerdo con los vecinos, estos locales funcionarían principalmente en viviendas alquiladas que han sido adaptadas de manera irregular para la venta de bebidas alcohólicas. Los principales asistentes serían jóvenes universitarios, en su mayoría provenientes de distintas provincias de la región, quienes al encontrarse lejos de sus familias y sin una supervisión cercana, se vuelven más vulnerables a este tipo de ambientes.

“Vemos a diario peleas, desórdenes y jóvenes durmiendo en plena vía pública. Para nosotros ya no es una novedad, pero sí una situación alarmante que va empeorando”, manifestaron los pobladores, quienes aseguran que esta problemática se ha vuelto constante en el sector.
Asimismo, denunciaron una presunta falta de acción por parte de las autoridades municipales y de fiscalización. Indicaron que, hasta el momento, habrían presentado alrededor de nueve documentos solicitando el cierre de estos establecimientos informales, sin obtener una respuesta concreta ni medidas efectivas.

Ante este escenario, los vecinos hicieron un llamado público a los padres de familia de toda la región para que mantengan un mayor seguimiento y acompañamiento a sus hijos que estudian en la universidad, advirtiendo que muchos jóvenes estarían “perdiéndose” en estos espacios que operan al margen de la ley.
Finalmente, solicitaron la intervención urgente de las autoridades competentes para realizar operativos de fiscalización y control, con el fin de recuperar la seguridad, el orden y la convivencia pacífica en los alrededores del campus universitario.
