
El presidente de la comisión de mejoramiento de vías del jirón Piérola, Carlos Sarabia Quispe, expresó su preocupación por la prolongada demora en la ejecución de esta obra vial, que debió culminarse en un plazo de entre seis y ocho meses, pero que ya se extiende por casi tres años sin ser entregada oficialmente.
El dirigente señaló que esta situación evidencia presuntas deficiencias en la gestión municipal y cuestionó la capacidad de las autoridades para ejecutar proyectos de infraestructura. Asimismo, criticó la contratación de profesionales que, según indicó, responderían a intereses políticos y no necesariamente a criterios técnicos.
Respecto a los motivos del retraso, Sarabia explicó que inicialmente se atribuyó a trabajos relacionados con el cambio de redes de agua y desagüe a cargo del proyecto PMRI-II. Sin embargo, aseguró que dichas labores tampoco han sido concluidas, ya que aún existen conexiones pendientes entre cuadras, lo que impide el avance integral de la obra.

Otro aspecto que generó malestar entre los vecinos es el cambio de razón social de la empresa ejecutora, lo que, según el dirigente, podría afectar la continuidad de los trabajos, especialmente en la reposición de concreto en distintos puntos de la ciudad que aún permanecen inconclusos.
En cuanto al estado actual de la vía, Sarabia advirtió que ya se observan signos de deterioro en el pavimento flexible recientemente colocado, como el desgaste del material y el desprendimiento de la capa superficial. A ello se suma la preocupación por el tránsito vehicular a alta velocidad, lo que ha generado situaciones de riesgo para los residentes.
Los vecinos también reiteraron su pedido para que el jirón Piérola sea declarado vía peatonal, tal como —según afirman— se acordó en reuniones previas con el alcalde de Juliaca, Óscar Cáceres Rodríguez. Esta solicitud responde, entre otros factores, al estado crítico de un canal cercano que podría colapsar.

Finalmente, cuestionaron aspectos técnicos de la obra, como la falta de un adecuado sistema de drenaje pluvial y la ausencia de mantenimiento en el río Torococha, lo que podría generar inundaciones y contaminación. Además, criticaron la implementación de perforaciones en la vía para el drenaje, advirtiendo que estas podrían provocar malos olores y riesgos sanitarios, especialmente durante la temporada de lluvias.
