
La familia es un pilar fundamental en la prevención de la delincuencia juvenil, y dentro de ella, el diálogo constante y la comunicación efectiva son herramientas cruciales. Así lo señaló Emilio Ruiz, especialista en psicología del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en una entrevista con La Decana Radio Juliaca. Ruiz enfatizó que, para establecer límites y normas en el hogar, no se debe caer en la imposición, sino promover la escucha activa y la comprensión mutua.
Negociación y explicación de límites en la adolescencia
El experto subrayó la importancia de negociar con los adolescentes y explicarles el «porqué» detrás de cada límite o regla. «Muchas veces, cuando a los adolescentes de 10, 11 y 12 años se les pregunta por qué deben llegar temprano a casa, responden: ‘Mis padres me castigan'», ejemplificó Ruiz.
Frente a esta respuesta, el psicólogo recomendó un enfoque diferente: «Lo más recomendable sería que dijeran que el padre les explicó que las noches son más riesgosas o peligrosas». Este cambio de perspectiva transforma la imposición en una conversación abierta y constructiva, siendo vital para que los jóvenes comprendan y acaten las normas, fortaleciendo así los lazos familiares y reduciendo la vulnerabilidad a influencias negativas.
La importancia de la calma en la disciplina
Asimismo, Ruiz abordó el manejo de las emociones en los adultos. Recomendó que, cuando un adulto esté enojado o alterado, se evite la agresión verbal o física. Ante una situación de inconducta o mal comportamiento por parte de un adolescente, es crucial conversar cuando ambos, padres e hijos, estén calmados. Ese diálogo reflexivo permite que el adolescente tome mejores decisiones, asimile las consecuencias y entienda el propósito de las normas sin sentir que estas son impuestas por el enojo o la frustración de sus padres.
(E.C)
