El primer día de la paralización de 48 horas convocada por empresas de transporte público e interprovincial se desarrolló con alta adhesión en la ciudad de Juliaca, evidenciando un escenario complejo tanto para usuarios como para los propios transportistas.

Durante un recorrido realizado por La Decana, se constató que las principales vías de ingreso y salida de la ciudad permanecieron completamente bloqueadas por piquetes de huelguistas, quienes exigen al Gobierno central la adopción de medidas urgentes frente al incremento sostenido del precio de los combustibles.

Los transportistas señalaron que el alza ha sido significativa en los últimos días. Incluso, indicaron que este martes el diésel llegó a costar hasta 25 soles por galón en algunos grifos, situación que —según manifestaron— los obliga a trabajar a pérdida. “Ya no es rentable salir a laborar”, expresaron algunos conductores, quienes además advirtieron que varios colegas han optado por paralizar sus unidades ante el encarecimiento del combustible.

En ese contexto, consultados sobre un eventual reajuste en las tarifas tras el paro, los transportistas adelantaron que el pasaje podría incrementarse entre 1.50 y 2.00 soles. Argumentan que no solo el combustible ha subido, sino también el costo de repuestos y mantenimiento. Algunos incluso señalaron que, de concretarse el alza, no contemplan una reducción futura, aun si el precio del combustible disminuye.

Esta posibilidad ha generado preocupación entre la ciudadanía, que observa con escepticismo la medida de protesta. Para algunos usuarios, el paro podría terminar justificando un incremento tarifario que luego no sería revertido, recordando lo ocurrido durante la pandemia, cuando el pasaje urbano subió de 0.70 a 1.00 soles por medidas de bioseguridad, sin que posteriormente se redujera.

En distintos puntos de la ciudad se reportaron bloqueos con vehículos de transporte, especialmente en el óvalo de salida a Cusco (Bypass), así como en las avenidas Circunvalación y Al Triunfo. Además, manifestantes quemaron llantas en varios sectores, intensificando la medida de fuerza y afectando el tránsito y las actividades cotidianas.

Respecto al segundo día de paralización, los transportistas no descartan movilizaciones por las principales arterias de la ciudad, lo que podría agravar el impacto en la población. Mientras tanto, los ciudadanos esperan que se abra un espacio de diálogo que permita atender las demandas del sector sin trasladar toda la carga económica a los usuarios.

R.C.M.

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