El alcalde de Puno, Javier Ponce Roque, ha generado gran revuelo al anunciar que no invitará a la presidenta Dina Boluarte ni a ningún miembro de su gobierno a los festejos por el 356 aniversario de la fundación de la ciudad, que se llevará a cabo el próximo 4 de noviembre.

Un rechazo frontal a la figura presidencial

Ponce Roque justificó su decisión argumentando el profundo dolor y la indignación que aún persiste en la población puneña tras las violentas protestas que sacudieron al país a principios de este año. «Invitarlos sería una traición; aquí el Gobierno no es bien visto», afirmó el alcalde, haciendo referencia a las 21 personas que fallecieron durante las manifestaciones.

Un sentimiento compartido por la ciudadanía

Amador Núñez, presidente del Frente de Organizaciones Populares (FOP), respaldó la decisión del alcalde y advirtió que la ciudadanía no permitirá la presencia de ningún representante del Gobierno en las festividades. «No aceptaremos a nadie de Lima tras lo que pasó en el primer trimestre de 2023», declaró Núñez, reflejando el sentir de muchos puneños.

Tensión política y rechazo a la figura presidencial

La decisión del alcalde de Puno evidencia la profunda división política que atraviesa el país y el rechazo que siente una parte de la población hacia el gobierno de Dina Boluarte. Las protestas de principios de año dejaron una profunda herida en la región de Puno, y la ausencia de la presidenta en los festejos se interpreta como un símbolo de esta tensión.

R.C.M.

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