El jefe zonal de la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec) en Puno, Charles Jany Cornejo Vílchez, ha revelado una preocupante situación respecto al control de explosivos en la región.

Según Cornejo Vílchez, la oficina a su cargo en Puno funciona esencialmente como una mesa de partes, ya que las decisiones finales son tomadas en Lima. Esta centralización de poderes limita la capacidad de respuesta ante las problemáticas locales relacionadas con explosivos.

En el centro poblado de La Rinconada, existen varias empresas autorizadas para almacenar explosivos en polvorines. Sin embargo, el funcionario advirtió sobre los riesgos asociados al almacenamiento de dinamita, un material altamente inestable que puede detonar con facilidad. «Una sola chispa puede provocar una explosión de grandes magnitudes», alertó Cornejo Vílchez.

Ante esta situación, ¿cómo se realiza el control de estos explosivos? El funcionario explicó que cuando Lima informa sobre la compra de explosivos por parte de una mina, la Sucamec Puno verifica los registros de ingreso y salida. Si se detecta un exceso de material, se procede a inmovilizarlo. Sin embargo, las sanciones correspondientes son determinadas por la sede central en Lima.

Además de los problemas en el almacenamiento, el jefe zonal denunció la existencia de una significativa fabricación clandestina de productos pirotécnicos en la región, lo que agrava aún más la situación.

R.C.M.

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