El analista político Adolfo Paredes rechazó contundentemente las recientes declaraciones de Luis Galarreta, integrante de la plancha presidencial de Fuerza Popular, quien afirmó que Keiko Fujimori lograría la presidencia gracias al apoyo de regiones como Cusco, Cajamarca y Puno. Paredes calificó estas aseveraciones como un «acto de provocación» y una falta de respeto a la realidad electoral de dichas zonas.

Paredes fue enfático al señalar que en la región Puno el fujimorismo no ha ganado, obteniendo apenas cerca del 13% de los votos, mientras que el candidato Roberto Sánchez alcanzó un respaldo de entre el 83% y 84%. En ese sentido, tildó de «estúpido» el intento de Galarreta de atribuirse una victoria basada en el voto puneño o cusqueño.

«Es como un delincuente al que le capturan, roba 10,000 soles y dice: ‘No, yo he robado solamente 1,000 soles'», comparó el analista, sugiriendo que estas declaraciones son parte de una estrategia maquiavélica de desinformación, especialmente dirigida a la comunidad internacional, para hacer creer que existe una aceptación que en la práctica es un rechazo aplastante. Asimismo, recordó que Galarreta es un «representante de una organización criminal» que actualmente es investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

Según el análisis de Paredes, los resultados actuales no son fortuitos, sino que responden a un programa diseñado con anterioridad para que Keiko Fujimori llegue al poder. Mencionó que para este fin se han modificado más de 50 artículos de la Constitución y se impuso la bicameralidad en contra de la voluntad popular, lo que calificaría como un «plan de fraude electoral» implementado por el Congreso.

El analista describió la situación actual no como una democracia real, sino como una «democracia delincuencial» donde las normas han sido manipuladas por las propias bancadas interesadas. Advirtió que, de consolidarse este gobierno, se esperaría un régimen similar al de Alberto Fujimori, caracterizado por la persecución de dirigentes, el control del sistema judicial y el encarcelamiento de opositores.

Finalmente, Adolfo Paredes alertó que el plan del fujimorismo contempla etapas posteriores para perpetuarse en el poder por 20 o 30 años. Esta fase incluiría la persecución política y judicial de líderes del «Perú profundo» mediante el «terruqueo» y acusaciones de vínculos con el Movadef.

Mencionó específicamente los casos de los dirigentes puneños Lucio Ccallo Ccallata y el profesor Tito Rojas, señalando que se pretendería realizar una «purga» en el Parlamento para eliminar a los representantes «antisistema» que se oponen a las mafias y al sector empresarial. «El fujimorismo tiene un plan estratégico para poder callar al pueblo», concluyó el analista.

(E.C)