EL Calcetero

Por: Alfredo AZCUE MEDINA

Hoy es mi cumpleaños, estoy con la mesa pelada, no hay vino, no hay chicha, no hay ron, ni pan en esta mesa pelada, estoy misio.

Cumplo 93 años, me siento cansado, mi cabellera blanca desparramada y ensortijada por la edad y el viento del altiplano, me dan energías para festejarme “yo”, hoy, no fui al peluquero, los barberos usan navajas que me asustan, tengo la sensación de que me asaltarán, en esos locales, no veo a mis paisanos que usaban sus zapatos lampeños que duraban una eternidad.

No quiero el abrazo de los perversos ni mentirosos, de esos lengua largas que solo hablan y hablan, de esos, que mienten y mienten, de esos que me saquean y saquean para engordar maltratando mi belleza, hoy estoy asfixiado porque me lo han apestado mi torococha, me han depredado mi cabellera y me están dejando calvo porque ya no tengo mi espinal que era mi cabellera hermosa que adornaba en semana santa mi rostro perfecto con el pan de azúcar, huaina roque, Santa cruz y Cerro Colorado, mis lagunas  de la rinconada, cocha pampa, Chilla y chacas están secas e invadidas por los bandidos que han malogrado el verdor de mi vida joven. En esos lugares se retorcían los niños y niñas y daban rienda suelta a su espíritu infantil y jugaban alegremente con la luz natural de las estrellas, la luna y el sol.

Dónde están esos bandidos que han vendido la riqueza natural de mi cuerpo, donde están esos sátrapas que han invadido mi cuerpo y me han dejado herido y enfermo  al borde de la muerte y son tan sinvergüenzas que rajan mi cuerpo sucio, maloliente, y lleno de pus.

En estos 93 años, mi cuerpo extraña las canchas de fútbol de zarumilla, el picadero, el volante, el estadio viejo y tantos otros, donde mis muchachos y muchachas se entretenían haciendo deporte, hoy solo me mojan con tragos apestosos envenenando lo poco que me queda.

Antes mis hijos no tenían estudios, pero eran limpios y aseaditos, ahora hay Pedagógicos, Tecnológicos, Universidades, CEPROS, pero, es como si jamás hubieran aprendido a leer y escribir, solo estos sanguijuelas exhiben cartones de doctores, magister licenciados, abogados, y tantas mermeladas que no sirven para nada.

Soy CALCETERO, nacido en circunstancias extrañas y he dado abrigo, dinero y placer a invasores ambiciosos como en el pasado, estos, no me aprecian, son los calachaquis llegados a mi cuerpo sano y lleno de vigor y me están matando.

Dónde está la doncella llamada la preciosa calcetera, que ya no sale de su casa por temor a no contagiarse, dónde está Juliaca hervor de voluntad, alma extendida al porvenir, dónde está Juliaca, eres la perla del altiplano,

Hoy, hasta los bocinazos de los claxon de los vehículos viejos, me han dado origen a una sordera prematura, mis ojos que eran como del águila se han envejecido, ya no veo mucho, no hay árboles mi ropaje verde, ahora está lleno de remiendos y solo camino en cemento, Dios mío, porqué, porqué  me castigas así, respiro contaminación, apiádate y dale una oportunidad para que la gente recobre un poco de amor, hacia mí.

Soy un CALCETERO, a pesar de mis enfermedades, me compadezco y les doy abrigo en el poco  espacio de mi cuerpo sano, porque no soy egoísta.

En este mi nuevo cumpleaños nos abrazaremos con la melodía de mis machuaychas y chiñipilcos y que suenen los tokoros, quenas, tarolas y bombos.  SALUD PAISANOS.