
La víspera, entre las 3:00 y las 5:00 de la tarde, la Ciudad Turística, Monumental y Cultural de Lampa fue severamente afectada por intensas granizadas y lluvias, acompañadas de rayos, truenos y relámpagos que iluminaron el firmamento lampeño como si se tratara de fuegos artificiales. Sin embargo, lejos de ser un espectáculo, el fenómeno climático volvió a poner en evidencia serias falencias en el sistema de drenaje y evacuación de aguas pluviales en diversos sectores de la denominada “Ciudad Rosada”.
Uno de los puntos más críticos se registró en la intersección de los jirones Sucre, la avenida Estudiante y Víctor Humareda Gallegos, donde se ubican el Coliseo Cubierto, el Complejo Deportivo Salustiano Torres Portugal y la Piscina Municipal. En este sector, el colapso del sistema de evacuación convirtió la zona en una verdadera laguna, inundando por completo el Coliseo Cubierto. Ante la emergencia, personal de Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Lampa tuvo que recurrir al uso de escobas y baldes para retirar el agua que ingresó tanto al coliseo como al complejo deportivo, evidenciando la precariedad de las medidas de respuesta frente a este tipo de eventos.

Otro sector duramente afectado fue el comprendido entre la avenida Enrique Torres Belón y la avenida Salida a Juliaca, donde una obra considerada emblemática de la gestión del exalcalde Clever Huaynacho y de su entonces gerente de Infraestructura, Wilfredo Molina Quiza, terminó convertida en grandes ríos de agua. Vecinos y transeúntes cuestionaron que estas vías no cuenten con un adecuado sistema de drenaje ni de evacuación pluvial, situación que se repite año tras año sin soluciones visibles.
A ello se suma la infraestructura del actual Terminal Terrestre de Lampa, otra obra de la misma exautoridad edil, cuyos techos presentaron filtraciones significativas, mientras que el primer piso quedó totalmente inundado. Estas deficiencias, pese al tiempo transcurrido desde su ejecución, continúan sin ser corregidas, generando malestar e indignación en la población.

Los recientes acontecimientos dejan al descubierto no solo la vulnerabilidad de la ciudad frente a fenómenos climatológicos cada vez más intensos, sino también la necesidad urgente de una evaluación técnica y política de las obras ejecutadas en gestiones anteriores. Mientras tanto, la ciudadanía de Lampa espera que las autoridades competentes asuman responsabilidades y, sobre todo, impulsen soluciones reales que eviten que cada temporada de lluvias vuelva a convertirse en una historia de daños, riesgos y promesas incumplidas.
