Entre el engaño y la verdad. Una guerra mediática y política sacude al Ministerio Público-Fiscalía de la Nación, el Congreso y el periodismo de investigación. El detonante de este conflicto son las declaraciones del exasesor Jaime Villanueva, como testigo y aspirante a colaborador eficaz, en la investigación a la suspendida fiscal suprema y exfiscal de la Nación Patricia Benavides Vargas.

Las declaraciones de Villanueva ante la fiscal suprema Delia Espinoza se están conociendo de a pocos, lo que mantiene nerviosos a todos. Hasta ahora habría declarado siete veces. Han trascendido a los medios de comunicación sus declaraciones del 24 y 30 de enero. Hasta, ahora no es claro, quien está filtrando estas declaraciones y cuál es sus motivaciones. La transcripción de las declaraciones de Villanueva las tiene la fiscalía, pero al cabo de cada diligencia la defensa de Patricia Benavides y la procuraduría piden y reciben copias.

Nada de lo que ha dicho está aún corroborado. Legalmente, tiene que haber dicho solo la verdad y lo que le consta personalmente, pero los interrogatorios suelen ser amplios y los fiscales y los abogados participantes le han dado libertad para que hable de todo lo que vio, supone, cree o que otros personajes le contaron. A partir de allí se verá que es útil y que aspectos pueden ser materia de investigación, de acuerdo con fuentes de la fiscalía. (LaRepública)

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