La tensión política en Bolivia ha escalado a niveles críticos tras la trágica muerte de tres efectivos policiales en una emboscada ocurrida en la localidad de Llallagua, departamento de Potosí. Las víctimas fueron identificadas como los subtenientes Jorge Barrozo Rodríguez y Carlos Enrique Apata Tola, junto con el capitán Daynor Miranda Blanco, quien había resultado gravemente herido y posteriormente falleció.

El ataque se produjo cuando un contingente policial, integrado por unidades de Oruro, Potosí y La Paz, se aproximaba a Llallagua. A minutos de su ingreso, los efectivos fueron sorprendidos por disparos de grupos movilizados. Estas facciones exigen la habilitación de Evo Morales como candidato para las elecciones generales de 2025, un tema que ha generado una fuerte polarización en el país.

El Gobierno ha calificado estos hechos como un atentado contra la vida y el orden constitucional, atribuyéndolos a una «estrategia violenta para forzar una candidatura inconstitucional». La situación en Llallagua se mantiene bajo estricta vigilancia ante el riesgo latente de nuevos actos de violencia, lo que acrecienta la preocupación por la estabilidad democrática y la seguridad ciudadana en la región.

(E.C)