
A medida que se acerca el fin del actual periodo municipal, las críticas contra las gestiones de Juliaca y San Miguel se intensifican. Hugo Quinto Huaman lanzó una severa evaluación sobre el estado en que, a su criterio, ambas administraciones dejarán sus respectivas jurisdicciones, cuestionando el inicio de nuevas obras cuando el mandato está por concluir y advirtiendo que el próximo gobierno local recibirá una ciudad sumida en problemas históricos, proyectos inconclusos y una pesada carga administrativa.
El entrevistado manifestó que existe una creciente preocupación entre los vecinos, especialmente aquellos que viven y desarrollan actividades económicas en las zonas donde se ejecutan obras públicas, quienes deben soportar retrasos, cierre de vías y pérdidas económicas mientras esperan que los trabajos concluyan. Señaló que la población exige rapidez, eficiencia y, sobre todo, transparencia en la inversión pública, debido a que en cada gestión vuelven a aparecer cuestionamientos relacionados con presuntos actos de corrupción.
«Lo único que se escucha es hablar de corrupción en cada gestión y eso realmente preocupa a la población», afirmó, al remarcar que la confianza ciudadana se ha deteriorado por la forma en que se ejecutan los proyectos municipales.

Asimismo, cuestionó duramente que la actual administración impulse nuevas obras cuando se encuentra en la etapa final de su mandato. Según explicó, esta práctica se ha repetido en varias gestiones municipales y termina perjudicando a las autoridades entrantes, ya que reciben proyectos sin culminar, compromisos presupuestales pendientes y una limitada capacidad para ejecutar las propuestas que ofrecieron durante la campaña electoral.
«Los alcaldes, cuando ya están por terminar su gestión, comienzan a correr con nuevas obras y terminan dejando un cargamontón para el siguiente alcalde. Luego vienen las obras de arrastre y el nuevo gobierno ya no puede desarrollar su propio plan de trabajo», sostuvo.
Juliaca y San Miguel siguen atrapadas en los mismos problemas
Durante la entrevista, Quinto Huaman aseguró que, pese al paso de los años, Juliaca y el distrito de San Miguel continúan enfrentando prácticamente los mismos problemas estructurales que arrastran desde hace décadas.
Entre ellos mencionó la inseguridad ciudadana, la deficiente gestión de los residuos sólidos, la ausencia de un sistema integral de drenaje pluvial, las dificultades en el abastecimiento de agua potable y alcantarillado, además de la incertidumbre que rodea al Proyecto Integral de Agua y Alcantarillado (PIAA), cuya ejecución —según indicó— también estaría enfrentando paralizaciones.

Consideró «vergonzoso» que una de las ciudades más importantes del sur del Perú continúe soportando estas carencias en pleno siglo XXI.
«Estamos en el siglo XXI y Juliaca sigue sufriendo por no tener drenaje. Es una vergüenza que una ciudad tan importante siga en estas condiciones», expresó.
Añadió que la situación resulta aún más preocupante si se considera que Juliaca es considerada un punto estratégico para el comercio nacional e internacional y que incluso se proyecta la instalación de un puerto seco, lo que demandaría una infraestructura urbana moderna capaz de recibir inversionistas, empresarios y turistas.
«¿Qué imagen les vamos a mostrar a quienes lleguen a invertir? ¿Qué clase de ciudad estamos presentando al país y al extranjero?», cuestionó.

«Las gestiones no tuvieron visión de futuro»
El entrevistado sostuvo que las administraciones municipales de los últimos años carecieron de planificación y de una verdadera visión de desarrollo urbano.
Según afirmó, ninguna gestión impulsó proyectos emblemáticos capaces de transformar la ciudad o mejorar significativamente la calidad de vida de la población.
Como ejemplo recordó que, cuando participó en política regional, propuso la construcción de un hospital oncológico para San Miguel, iniciativa que nunca llegó a concretarse.
También lamentó la ausencia de espacios modernos para el esparcimiento familiar, indicando que los fines de semana los ciudadanos no cuentan con lugares adecuados para recrearse.
A su juicio, las autoridades se conformaron con ejecutar pequeñas intervenciones sin apostar por obras de gran impacto.

«Juliaca está congelada en el tiempo»
En uno de los momentos más críticos de la entrevista, aseguró que Juliaca permanece prácticamente igual desde hace varios años y que únicamente se observan pequeñas remodelaciones urbanas sin proyectos capaces de marcar un cambio significativo.
Incluso recordó la gestión del exalcalde Luis Cáceres, a quien calificó como uno de los mejores burgomaestres que tuvo la ciudad, señalando que gran parte de la infraestructura actual proviene de aquella administración.
«Juliaca está congelada en el tiempo. Hay algunos retoques, pero obras de envergadura que cambien realmente el rostro de la ciudad no existen», afirmó.

Advierte una pesada herencia para la próxima gestión
El exautoridad consideró que el siguiente alcalde recibirá una administración sumamente complicada, con proyectos inconclusos, problemas financieros y demandas ciudadanas acumuladas.
Por ello, sostuvo que la futura autoridad deberá contar con experiencia administrativa, capacidad de gestión y liderazgo para conseguir financiamiento e impulsar proyectos que permitan recuperar el desarrollo de Juliaca.
«El próximo alcalde recibirá una mochila muy pesada. Va a necesitar mucha capacidad gerencial y gestión para sacar adelante a Juliaca», indicó.

Desaprueba la gestión de San Miguel y apenas salva a Juliaca
Finalmente, al ser consultado sobre la evaluación de los actuales alcaldes, el entrevistado emitió una de las críticas más severas de toda la entrevista.
Sobre el alcalde de Juliaca señaló que será recordado principalmente por las demoradas remodelaciones de la Plaza de Armas, la plaza Bolognesi y la plaza Grau, obras que —según dijo— resultan pequeñas frente a las grandes necesidades de la ciudad.
Respecto al alcalde de San Miguel fue aún más crítico, al afirmar que no ha demostrado la capacidad administrativa ni la visión necesaria para impulsar el crecimiento del distrito, señalando que San Miguel pudo desarrollarse mucho más durante los últimos años.

En cuanto a la calificación de ambas gestiones, indicó que la administración de San Miguel queda completamente desaprobada, mientras que la gestión de Juliaca apenas logra aprobar con una nota de 10.05 sobre 20, reflejando, a su juicio, el escaso avance alcanzado durante los últimos cuatro años y el complejo panorama que heredarán las próximas autoridades municipales.
