Tres años después, Juliaca mantiene vigente su reclamo de justicia por el 9 de enero

En el marco del presente año electoral y a pocos días de conmemorarse los tres años de las masacres ocurridas en Juliaca, el párroco de la parroquia Cristo Rey y del Templo La Merced, David Vargas Valencia, informó que este 9 de enero se celebrará una eucaristía en la parroquia Pueblo de Dios, como un espacio de memoria, oración y acompañamiento a las familias afectadas.

El sacerdote precisó que la celebración litúrgica se realizará junto a los hermanos y hermanas que perdieron a sus seres queridos, así como con quienes continúan clamando justicia por los hechos de violencia que marcaron profundamente a la ciudad. Señaló que, a la fecha, los responsables de estos actos criminales aún no han sido sancionados, situación que mantiene abierta una herida social.

Vargas Valencia reflexionó sobre la necesidad de no caer en el olvido, señalando que la paz y la sanación solo pueden construirse sobre la base de la verdad y la justicia. “Para poder encontrar la paz, para poder sanarnos y restaurarnos, tiene que haber justicia. Si no hay justicia, no se restaura”, expresó, al tiempo de advertir que minimizar o dejar de hablar sobre lo ocurrido el 9 de enero solo contribuye a que las injusticias persistan en la sociedad.

Asimismo, el párroco lamentó que existan voces que piden “pasar la página” sin que se haya esclarecido plenamente lo sucedido, indicando que el olvido no puede ser un camino válido cuando aún hay dolor y demandas pendientes. En ese sentido, enfatizó que mientras las familias no encuentren justicia, difícilmente podrán alcanzar la paz y la sanación en sus vidas.

Finalmente, hizo un llamado directo a las autoridades del Ministerio Público y del Ministerio de Justicia para que continúen con las investigaciones y cumplan con el rol para el cual fueron creadas. “No debe haber impunidad. Las personas responsables de estos actos criminales tienen que asumir su responsabilidad. Vivimos en un país de derecho y eso se tiene que respetar”, concluyó.

La eucaristía del 9 de enero se perfila, así como un acto de memoria colectiva y un firme recordatorio de que la reconciliación y la paz social solo son posibles cuando van de la mano con la justicia.

R.C.M.

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