
A días del mensaje presidencial del 28 de julio, Juan Zapata Chambilla sostuvo que el nuevo gobierno tiene la obligación de reconciliarse con el sur del país mediante acciones concretas. El dirigente afirmó que Puno continúa relegado en infraestructura, salud y saneamiento, y demandó justicia por las muertes ocurridas durante las protestas sociales de enero de 2023.
El próximo mensaje presidencial del 28 de julio genera expectativa en la región Puno, pero también es recibido con escepticismo por diversos dirigentes sociales. Uno de ellos es Juan Zapata Chambilla, representante de las Cuatro Zonas de Juliaca, quien cuestionó el histórico abandono del Estado hacia el sur del país y advirtió que la población ya no espera promesas, sino decisiones concretas que permitan cerrar las brechas que durante décadas han frenado el desarrollo de la región.
El dirigente afirmó que el nuevo gobierno enfrenta el desafío de recuperar la confianza de una población que, según señaló, expresó mayoritariamente su rechazo en las urnas. En ese contexto, sostuvo que el primer paso para una verdadera reconciliación nacional debe ser el esclarecimiento de las muertes registradas durante las protestas sociales de enero de 2023, especialmente las ocurridas en Juliaca, así como en Ayacucho y Andahuaylas.

Zapata manifestó que el Estado tiene una deuda pendiente con las familias de las víctimas y consideró que el mensaje presidencial debería incluir un pronunciamiento claro sobre las investigaciones en curso y el compromiso de sancionar a quienes resulten responsables. «Solo así se podrá empezar a reconstruir la confianza entre el Gobierno y una población que aún espera justicia», remarcó.
Sin embargo, indicó que la justicia no es la única demanda de la región. Aseguró que Puno continúa siendo una de las más postergadas del país en materia de inversión pública. Criticó que, pese al aporte económico que realizan miles de ciudadanos mediante el comercio, la actividad productiva y el pago de impuestos, Juliaca siga enfrentando graves deficiencias en servicios básicos, infraestructura urbana y atención de salud.
Entre las obras que consideró impostergables mencionó la continuidad del Proyecto Integral de Agua y Alcantarillado (PIAA), la ejecución del drenaje pluvial del cono sur, paralizado desde hace más de una década, la construcción del Puerto Seco como motor de desarrollo económico, la culminación del hospital de alta complejidad, la implementación de un hospital oncológico y la construcción del Colegio de Alto Rendimiento (COAR), proyectos que, a su juicio, no pueden seguir postergándose por decisiones políticas o burocráticas.

El dirigente sostuvo que Juliaca continúa creciendo sin una infraestructura acorde a su importancia económica. Señaló que cada temporada de lluvias la ciudad vuelve a evidenciar la ausencia de un sistema eficiente de drenaje, mientras que los hospitales permanecen saturados y los pacientes deben recibir atención en condiciones precarias. A ello se suma, dijo, la falta de agua potable permanente, una problemática que continúa afectando a miles de familias.
Asimismo, cuestionó que sucesivos gobiernos hayan anunciado proyectos para Puno sin lograr culminarlos, generando frustración entre la población. En ese sentido, afirmó que el desarrollo de la región no puede seguir condicionado por intereses políticos o por el centralismo, sino que debe responder a las necesidades reales de sus habitantes.
Finalmente, Zapata Chambilla sostuvo que el mensaje presidencial del 28 de julio será una oportunidad para medir la voluntad política del nuevo gobierno. Indicó que los ciudadanos esperan anuncios con presupuesto, cronogramas y compromisos verificables, pues —según afirmó— la región ya no está dispuesta a conformarse con promesas. «Puno necesita justicia, inversión y respeto. Solo con hechos se podrá demostrar que el Estado decidió dejar atrás años de abandono», concluyó.
