Un ciudadano octogenario de la provincia de Huancané identificado como Lorenzo Miramira Tipula acudió a los medios de comunicación para denunciar públicamente que su hija, Angélica Miramira Apaza, habría retirado gran parte de sus ahorros personales y hasta el momento no le devuelve el dinero que necesita para atender sus problemas de salud auditiva.

Según relató el adulto mayor, durante aproximadamente ocho años logró reunir cerca de 15 mil soles producto de sus pequeños ahorros. Sin embargo, indicó que su hija retiró alrededor de 10 mil soles de una cuenta bancaria, dinero que, según dijo, inicialmente estaba destinado para gastos médicos y emergencias personales. “Yo quiero audífonos para escuchar bien y viajar a Arequipa para mi tratamiento”, expresó Lorenzo con evidente preocupación.

El denunciante aseguró que cuando solicitó la devolución de su dinero, recibió respuestas negativas. Incluso afirmó que su hija le habría dicho que esos recursos estaban destinados “para su entierro”, situación que le causó indignación debido a que actualmente requiere atención médica urgente. El adulto mayor manifestó sentirse abandonado y en situación de pobreza, ya que no cuenta con recursos para costear los exámenes y los audífonos especializados que necesita.

Asimismo, Lorenzo Miramira señaló que el dinero habría sido entregado a una mujer identificada como Ricardina Condori Apaza, a quien describió como propietaria de un negocio de comida en el sector Bellavista de Puno. Según contó, delante de su hijo Emilio se habría realizado la entrega del dinero con el argumento de guardarlo para futuras medicinas y otros gastos relacionados con su salud.

El octogenario indicó que actualmente viene siendo evaluado en el seguro de salud y que próximamente deberá viajar a la ciudad de Arequipa para continuar con exámenes especializados de audiometría. Precisó que los audífonos que requiere tendrían un costo superior a los cinco mil soles, monto que hoy no puede asumir debido a la pérdida de sus ahorros.

Finalmente, Lorenzo Miramira lamentó que sus tres hijos, quienes —según dijo— ya cuentan con vivienda propia, se hayan desentendido de él en esta etapa de su vida. Además, denunció que una de sus hijas le habría reclamado que “pierde 100 dólares diarios” por cuidarlo, hecho que incrementó su sentimiento de abandono y desesperación frente a su delicado estado de salud.

R.C.M.

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